El juez es el espíritu de la ley, es decir, la adaptación de la ley al caso juzgado. Se valoran atenuantes y agravantes, las circunstancias personales, reincidencia, motivos, …….etc. Todas estas valoraciones tienen que ser independientes de los valores del propio juez. Deben ser justas y aplicables a todos con el mismo rigor.
Cuando un juez juzga según sus opiniones, aplica atenuantes o agravantes a su gusto, devuelve o consigue favores, …. esta cometiendo delito de prevaricación. Y 8 años con el máximo órgano de la justicia caducado y ejerciendo.
Los jueces son la ultima defensa de una sociedad contra la corrupción y cuando esta falla la sociedad se corrompe absolutamente toda. En España ha ocurrido eso con el golpe de estado del NacionalCatolicismo Franquista. Hubo un genocidio de personas que pensaban. En la «¿transición?» fascista (quien puede creer que alguien procedente del régimen de una dictadura deja sus privilegios) todos los jueces del Franquismo siguieron como si no hubiese pasado nada. No se juzgo ni se separó de la judicatura a ninguno. Muerto Franco no hubo ningún juicio por todos los crímenes cometidos. Y, mas grave aún, no hubo reparación del daño cometido y todavía los «perdedores» están en las cunetas con el silencio de la Iglesia.
Cuando la sociedad se corrompe tanto disminuye la educación, los derechos sociales y la solidaridad, y aumenta de forma alarmante la ultraderecha. La sociedad española ha retrocedido muchísimo en los últimos años hasta el punto de votar a un partido ilegal según el art. 22.2 de la Constitución, al amigo de un camello, a una frutera y a un verbenero.
Quien no conoce ni recuerda su historia esta condenado a repetirla.